Valladolid, gran ilusión

por el 13/08/14 at 12:00 pm

Estoy en Valladvalladolidolid una vez más. Un festival de teatro de calle es la excusa. De nuevo me hospedan en el céntrico hotel Olid. Por la ventana de mi habitación, la 411, adivino la ciudad y los nuevos amigos. Descubriré un saxofón que melancólicamente se desgarrará en una esquina, pero no lo escucharé esta vez aunque José Luis se empeñe, lo disfrutaré después al llegar a casa, y tocando la diminuta armónica que me regalara una tarde evocaré esta nueva amistad. Una cartelera bien cargada de espectáculos y cuatro días donde me moveré por todas sus calles apreciando compañías de teatro de los lugares más remotos. Eugenio Barba, el mítico director del ODIN TEATRET, es homenajeado y en algún momento compartiré su mesa, su presencia y su carisma impregnarán al evento un sello muy especial. Caminaremos juntos, visitaremos el muy prestigioso museo de esculturas religiosas y nos asombraremos del talento de Gregorio Fernández. Le escucharé decir que “el proceso creativo es misterioso y sigue una única regla: burlarse de las reglas”.

Valladolid, una vez más, me sorprenderá con su impecable iluminación, premio mundial, y hará de las noches un poema visual a pesar del frío y de una lluvia impertinente que, cual bendición, mojará sus calles y apretados callejones.

En algún momento de la noche me dejaré caer en el Berlín y un grupo de jóvenes celebrará la vida sin sospechar lo efímera que es la existencia. Dejaré que me contagien y también, solo por esa noche, seré tan joven como ellos y celebraré la vida. Escucharé un poema de David recitado frente a las murallas de la catedral: “yo solo quería ver el respirar del mundo y hacer el amor con los claveles”, y descubriré el amanecer vallisoletano.

Gerardo Sanz, fotógrafo de festivales, me invitará a empapelar con sus fotos las murallas del museo del Patio Herreriano en un happening inolvidable junto a un afiebrado grupo de admiradores, cortamos y pegamos sus fotos y nos transformamos en niños y casi tocamos el cielo.

Cristina Fernández me hipnotizará con su monólogo; ella diminuta, extenuada después de más de una hora de intenso trajinar mezclando danza, teatro, música, videomapping, en el escenario nos dispensa una sonrisa mientras de pie un público eufórico la llena de aplausos, que poca cosa doy a cambio de una excelente actuación. Mi cuerpo vibra de emociones y salgo a la calle a respirar el frío aire de la noche y constatar que el teatro tiene el poder y la magia de hacer que pueda sentir el aleteo de mi alma.

Luego Soledad, Natalia y Pau, junto a Jorge, caminarán conmigo y conversaremos sobre la ilusión que acabamos de vivir y experimentaremos otra vez la emoción de lo vivido.

En algún momento, Norka y Fernanda se escaparán para unir sus vidas y los abrazaré deseando en este abrazo que la felicidad los acompañe siempre, y los veré partir envueltos en una nube y los bendecirá la lluvia.

Dejaré la Madre Patria la noche donde España celebra el triunfo del Real Madrid y millones de españoles en perfecto coro darán el grito más potente y olvidarán todos sus problemas hermanados por la locura del deporte.

Y la palabra GOL se hará inolvidable. Entonces regresaré a Santo Domingo y nadie sabrá que esa sonrisa que se dibuja en mi rostro tiene el nombre de Valladolid.

2 Responses to “Valladolid, gran ilusión”

  1. marnaud

    Ago 13th, 2014

    “Yo solo quería ver el respirar del mundo y hacer el amor con los claveles”, y descubriré el amanecer vallisoletano…PRECIOSA FRASE

  2. sandra sosa

    Ago 14th, 2014

    usted siempre me sorprende… wao!!!

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