Mi aventura egipcia [II]

por el 21/12/14 at 4:44 pm

El Cairo es marrófreddy437_aventura_egipcia2n. Cairo la victoriosa, la fuerte, la madre de todas las ciudades árabes. Un solo color define esta ciudad a orillas del Nilo, donde sientes la arena del desierto en el ambiente. Aquí casi nunca llueve, me comentó Wael, el chofer que me conducía junto a la embajadora al hotel Marriott donde me hospedaría.

–Cuando llueve es casi una fiesta –dijo en inglés.

Observo por la ventana mientras atravesamos las calles, un tráfico apabullante, grandes atascos, en una esquina un grupo de hombres jugando dominó, otros fumando la pipa de agua.

–Shisha, la llaman en árabe, y es tabaco con sabores de frutas –me aclara la embajadora que va a mi lado–, es algo muy común, ya lo verás en todas partes. Es un país seco.

–¿Cómo seco?

–¿No lo notaste en el avión? No se brinda alcohol, apenas cerveza y solo en algunos lugares.

–¿Ni siquiera en los hoteles para turistas? –pregunto angustiado.

–No te preocupes –me dice ella sonriendo–, en algunos hay, y al que vas tiene de todo.

Respiro tranquilo. El Cairo se conoce también como la ciudad de los mil minaretes [torres de las mezquitas] y, según voy pasando en el auto, los voy divisando. Desde ellos 5 veces al día se escuchan las oraciones y muchos cairotas se suman a estos rezos, abren sus pequeñas alfombras y donde quiera que estén, luego de haberse lavado las manos y los pies, hacen sus oraciones siempre orientados a La Meca. Veo algunas mujeres vestidas de negro por completo, teniendo solo espacio para los ojos, otras no tanto y muchas vestidas como en Occidente, con faldas, pantalones, etc. Es una ciudad de contrastes y cuenta con una población de 20 millones de habitantes. Desde el avión la sentí extensa y la vista se me perdió en el horizonte. El primer premio Nobel árabe, Naguib Mahfuz, nació en ella y en sus novelas siempre la recrea. El Nilo me sorprende de repente, y no hago comentarios, pero una discreta emoción me embarga. Desde que estudiaba en el colegio, el río –uno de los más grandes del mundo– era una utopía que hoy se convierte en realidad. Recito en silencio el poema de Ahmad al-Shahawi, que me aprenderé algún día:

“Nadie sabe dónde estás.

¿Dónde está el supremo nombre?

¿Dónde está en la tierra el árbol de tu perfume?

¿Dónde estoy yo de ti, dónde?”

Escucho dándome el perfecto recibimiento el primer grito a Dios [Adhan], miro a aquellos que transitan pero nadie se da por aludido, no hago comentarios.

–Además de participar en el festival de cine vas a tener la oportunidad de empaparte bien de la ciudad. Te hemos preparado un programa bien apretado y hoy te llevaré a cenar a Aboul Sid, en el barrio de Zamalek, y tendrás la oportunidad de saborear exquisitos platos árabes –me apunta mi anfitriona.

Llegamos al hotel. Es el palacio Al Gezirah construido por Khedive Ismail como un palacio de huéspedes cuando se construyó el canal de Suez. Toda esta información me la da Gabriela, desde ya nombrada la mejor embajadora del país. Ella se ríe y me advierte…

–Freddy, esto es solo el comienzo… Me he propuesto sorprenderte.

2 Responses to “Mi aventura egipcia [II]”

  1. Flor R.

    Dic 23rd, 2014

    Sus escritos inspiran a escribir y aún más a seguir leyendo; siempre diversos y entretenidos.

  2. Albanny R.

    Ene 16th, 2015

    En verdad que este Gran Señor de los relatos nos enseña una vez más que para viajar solo basta leer, y quien major para que nos lleve en sus viajes que él mismo. Mis más sinceros sentiemientos de respeto y admiración hacia su persona Don Freddy, pero sobre todo hacia una de sus mejores artes «Su forma de escribir y relatar sus vivencias». Gracias por contarnos de usted!!!

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